Hay propiedades que no necesitan artificios para transmitir hogar. Este piso de aproximadamente 90 m² combina ese encanto rústico que tanto gusta en Andorra con la comodidad de una distribución práctica y pensada para el día a día.
La propiedad cuenta con tres habitaciones: dos dobles y una individual, perfecta como dormitorio, despacho o espacio para invitados.
Dispone además de dos baños completos, una cocina independiente y un salón-comedor acogedor, donde la chimenea se convierte en protagonista durante los meses más fríos. Los suelos de parquet aportan calidez y elegancia, reforzando esa sensación de vivienda vivida, cuidada y con personalidad.
No hablamos de una propiedad de obra nueva, sino de un piso con alma, de esos que conservan carácter y ofrecen una base ideal para crear un hogar a medida.
Uno de sus grandes atractivos es su terraza soleada con vistas despejadas, un rincón perfecto para desconectar, tomar el aire y disfrutar de la tranquilidad del entorno.
La propiedad incluye también plaza de aparcamiento y trastero, dos extras imprescindibles que aportan comodidad y espacio de almacenaje. Una excelente oportunidad para quienes buscan una propiedad con encanto, funcionalidad y carácter en un entorno privilegiado.